EPISTEMOLOGÍA JUDEO-SIONISTA COMO JUSTIFICACIÓN DE UN ESTADO ILEGÍTIMO.

TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO.

Por Marisa Murad

La realidad palestina no es posible entenderla sin la comprensión del movimiento nacionalista nacido dentro de la burguesía de religión judía; es decir, el judeo-sionismo.

Este nacionalismo excluyente se articula en una serie de mitos que forman parte de la epistemología judeo-sionista, como justificación del Estado judío, que requería y requiere, la deshumanización del pueblo palestino.

Una metahistoria concebida por el poder colonial europeo como un lugar a poseer, por ser geoestratégico [puente con Asia], y por su aire religioso, la Tierra Santa. Un plan que se fraguó desde el Siglo XIX en Europa y que entroncará con el sueño de Herzl1; sueño que no hubiera prendido de no ser por la religión, por cierto.

La idea imperio-colonial judeo-sionista se fue articulando en distintos acuerdos entre potencias europeas para hacerse con la región del Levante.

El Acuerdo de 1.916 entre Gran Bretaña y Francia o Acuerdo Sykes-Picot, determinaría la historia de esta zona neurálgica.

Siria y el Líbano pasaron a ser colonias francesas, e Iraq, Jordania y Palestina pasaron a ser colonias británicas.

En este marco, el sueño judeo-sionista de crear el quimérico hogar nacional judío fue «autorizado» por el colonialismo británico con un broche de oro: la Declaración Balfour de 1.917. Significó el inicio de la destrucción de un pueblo, el pueblo palestino.

Su materialización fue nuestra Nakba2.

Los pensadores judeo-sionistas transformaron una profunda polaridad metafísica y teológica y le dieron un sentido físico y político.

Entonces, la idea «sionismo y Estado laico» era y es imposible debido a que la base de sus deseos políticos proviene de la Torah.

Es decir, la palabra espiritual legitima los deseos políticos. Por lo tanto, los mitos sobre los que se construye la nación judía, en definitiva, no dejarán jamás de ser religiosos.

El judeo-sionismo no puede entenderse sin el apoyo de las potencias europeas y sus deseos de colonizar Palestina.

Sin el sostén económico del gran capital y del imperialismo de Gran Bretaña, el judeo-sionismo no hubiera hecho posible su sueño de crear un Estado judío en Palestina. Rothschild financió las colonias judías en Palestina desde 1.880. En Estados Unidos también hubo apoyo y se creó en 1.906 la American Jewish Committee para la financiación de la colonización judía de Palestina. Se creó una Subcomisión para arrebatar la mayor cantidad de tierra posible a los palestinos y así poder colaborar en la creación de una base geográfica para crear un Estado judío.

El proyecto judeo-sionista, también, no puede huir de instalarse en un punto geoestratégico. Crear un nuevo Estado europeo; un Israel europeo; resquebrajaba toda posibilidad de unidad árabe que anhelaba el nacionalismo árabe, aseguraba el control del Canal de Suez y olfateaba los recursos petrolíferos más importantes del mundo.

El proyecto judeo-sionista, también, se basa en una especie de misión civilizatoria de aquellas gentes que son consideradas inferiores y bárbaras. Así, David Ben Gurion [ario polaco, de religión judaica, cofundador del colonial Israel], escribía:

«Aquellas tierras están gobernadas por seres inferiores y subdesarrollados, que deben ser ignorados y deshumanizados, así podremos dominarlos y colonizar sus tierras y sus vidas».

La campaña judeo-sionista para la colonización de Palestina no solo consiguió el apoyo político, cultural, económico y social europeo y estadounidense; sino también, consiguió que, posicionarse en contra de la colonización judeo-sionista sea considerado un agravio.

Los que han pagado y sufrido los costes de la materialización de los deseos judeo-sionistas han sido y son los palestinos.

Las consecuencias del judeo-sionismo deben medirse desde el punto de vista de los palestinos, es decir, a partir de la mirada de sus víctimas.

El engranaje Occidente Imperial, viejo quejoso de los fundamentalismos, en 1.948 dio un fruto fanático, totalitario, fundamentalista religioso por antonomasia, el Estado judío.

Arthur Balfour, cuarto por la derecha, en 1925 en una visita aTel Aviv.

1- Theodor Herzl (en hebreo בנימין זאב הרצל), fue un periodista, escritor y líder judío fundador del sionismo moderno. Nació en Budapest el 2 de mayo de 1860 y murió en Edlach, Austria, el 3 de julio de 1904. Autor de ‘El Estado Judío’ y promovió la inmigración judía a Palestina, actual territorio ocupado. 

2- ‘Nakba’ es un concepto en árabe que se traduce como “catástrofe” y los palestinos recuerdan este día para reafirmar el derecho al retorno a sus tierras que ahora forman parte de Israel.