EL NAKBA CONTINUA CADA DÍA: EN JERUSALEN LOS COLONOS DESALOJAN A LA FAMILIA SAB LABAN

La Nakba no es algo que pasó hace mucho tiempo. Una catástrofe que para entenderla hay que remontarse e internarse en las bibliotecas, en  los libros antiguos o en  las fotos cepias de los ancestros.  La catástrofe sigue hasta nuestros días en cada casa destruida por las topadoras. En cada campesino que es desalojado de sus tierras. En cada  Aldea rodeada por las tropas de la ocupación. En cada madre que atacada por los colonos es echada de su casa por la fuerza.

El Nakba escribe cada capítulo en las vidas anónimas de cada Palestino. De hechos como los vividos por la familia Sab Laban en la Ciudad Vieja de Jerusalén, justo enfrente a la Mezquita Al-Aqsa. Hoy la policía de ocupación allano su casa, expulsando a sus residentes y deteniendo a los pobladores solidarios que estaban con ellos y defendían a los habitantes de la vivienda.

Se vinieron momentos difíciles y dolorosos. Nada es más terrible que ser despojados no solo de su hogar, sino de todo el peso simbólico de lo significa un hogar, de los recuerdos de lo vivido , de haber visto crecer los niños en ese lugar, las imágenes registradas en fotos de las diferentes generaciones que habitaron esa porción del mundo.

No solo ese irreparable dolor, sino padecer la impunidad de  los colonizadores judíos extranjeros  que celebraban haberse quedado con la casa. Es imposible no sentir rabia  e impotencia frente a los soldados del gobierno sionista armados hasta los dientes perpetrando por la fuerza la usurpación y robo de toda una historia.

Todos los nombres de la injusticia tienen la cara de los colonos que se robaron la casa de Sab Laban.